El tomate Rio Grande es una variedad semi-determinada de ciclo medio a tardío, perfecta para el clima mediterráneo y otras regiones cálidas y secas de España. Esta variedad es especialmente valorada en Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana, donde las condiciones climáticas favorecen su cultivo. La planta es compacta y resistente, alcanzando una altura de 60 a 70 cm, lo que permite su cultivo tanto en campo abierto como en invernadero y facilita el manejo en sistemas de producción intensiva.
Los frutos del Rio Grande tienen una forma ovalada o de ciruela y pesan entre 100 y 150 gramos. Su piel es gruesa y de color rojo intenso, lo que asegura buena resistencia al transporte, ideal para el mercado fresco y para largas cadenas de distribución. La pulpa es firme, carnosa y con bajo contenido de agua, haciendo de este tomate una excelente elección para la producción de concentrados, salsas y conservas. Además, su sabor equilibrado, con notas dulces y ligeros toques ácidos, también lo hace ideal para consumo fresco en ensaladas y guisos tradicionales.
En cuanto a la siembra, se recomienda iniciar el cultivo a principios de primavera, preferiblemente en semillero bajo cubierta. Las semillas pueden empezar a sembrarse a una temperatura de 20-25 °C, lo que acelera la germinación, y tras 3-4 semanas, las plántulas pueden trasplantarse cuando alcancen los 15-20 cm de altura. En España, la plantación directa en campo suele realizarse en mayo, una vez que han pasado las heladas.
El Rio Grande presenta buena tolerancia a las condiciones de estrés hídrico, una ventaja importante para las regiones con limitaciones de agua, y resiste bien enfermedades comunes como el fusarium y el verticillium. En cuanto al riego, se recomienda un sistema de riego por goteo para evitar problemas de humedad en las hojas y mejorar el rendimiento. Durante el ciclo de cultivo, es conveniente controlar la fertilización, especialmente el aporte de potasio y calcio, para mejorar el cuajado de los frutos y prevenir problemas como el rajado o la podredumbre apical.
La recolección puede comenzar a los 90-100 días tras la siembra, dependiendo de la región y de las condiciones climáticas. Debido a su alta productividad y resistencia, el Rio Grande es una variedad rentable y fácil de manejar, muy apreciada tanto en producciones comerciales como en huertos familiares.